La conducta de los hijos es un factor
determinante para las calificaciones escolares, y en ocasiones a pesar de los
esfuerzos que los hijos realizan para alcanzar una calificación, los diversos
comportamientos que manifiestan en la escuela, terminan influyendo drásticamente
en sus calificaciones.
En
primer lugar,
hoy en día los maestros no tienen las facultades para corregir la mala conducta
de los hijos, desde la legislación de “los derechos de las niñas, niños y
adolescentes”, se ha limitado su capacidad de intervención y acción, permitiendo
que un simple problema de conducta evolucione a un trastorno de comportamiento,
por otro lado, se han mal utilizado estos derechos por algunos padres de
familia.
Cabe destacar, que esta crítica a los derechos
de los niños es en relación a los efectos contraproducentes que han surgido,
consideramos que estos son necesarios para detener los cientos de abusos que se
han cometido contra los infantes (desde la violencia psicológica, física y sexual),
sin embargo, como se dijo anteriormente estos derechos han cambiado el rol del
docente restándole la autoridad y facultades para tratar la mala conducta,
dejando por completo la formación de la conducta y hábitos a los padres de
familia.
Al respecto, Suarez, Tuero, Herrero & otros
(2011) mencionan que la implicación de la familia es decisiva en el desarrollo afectivo,
cognitivo y el comportamiento de los estudiantes; por su parte, Hess y Holoway
(1984) identificaron a las estrategias de control y la disciplina como procesos
que vinculan a la familia, el comportamiento de los hijos y el desempeño académico.
cuando ambos padres
trabajan y debido a la culpa que sienten por esta ausencia se exceden en recompensas
y evitan los castigos.
O cuando
son demasiado sobreprotectores e incapaces de establecer límites, o cuando la única
forma que conocen para corregir es con gritos y golpes (propiciando que el
comportamiento del hijo empeore)
O cuando delegan toda la formación de sus hijos
a los abuelos, la escuela y los maestros ¿Quién y cómo se debe disciplinar y
corregir la conducta de los niños?
En segundo lugar, la conducta es uno de los factores
que inciden en el aprendizaje de los niños. Si bien muchos docentes tienen la capacidad
para enseñar y adaptar su práctica a los distintos estilos de aprendizaje,
cuando los niños no pueden focalizar su atención debido a su comportamiento, difícilmente
lograrán comprender y asimilar los contenidos que el maestro enseña, realizar
sus ejercicios o trabajos adecuadamente y estudiar para los exámenes, por lo
que su desempeño académico, calificaciones y aprendizaje se verán limitados.
En
tercer lugar,
en la mayoría de las escuelas la conducta forma parte de la evaluación docente
y a pesar de que el actual sistema educativo mexicano solicita a los docentes establecer
indicadores claros y medibles para evaluar a los alumnos, muchos docentes ante
la inacción de los padres para resolver los problemas de conducta, prefieren
reducir la calificación de los niños como una forma de disciplina (o castigo) o
un llamado de atención a los padres.
Después de leer lo anterior, es probable que te
preguntes ¿La conducta de mi hijo estará afectando su desempeño escolar? Si es
así, ¿Cómo lo corrijo? si ya hable con él (o ella), le grite, le regañe o le
pegue y sigue sin entender. Antes de perder la paciencia y estallar es
importante que comprendas que su conducta es el resultado de un proceso de modelado
(imitación de tus acciones) de la forma en que has establecido reglas, límites
y hábitos; por lo que debes analizar y detectar
cómo es que se ha formado la mala conducta de tu hijo.
Pero a todo esto, ¿Qué es y cómo se ha construido la conducta de mi hijo? No te pierdas nuestro
post mañana, en el que explicaremos como se forma la conducta y que elementos
debes analizar para encontrar el origen de su mal comportamiento.

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